Las tardes con Ferrando

. 15 octubre 2006
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Hoy me acordé del mítico programa de la televisión peruana, conducido por el recordado Augusto Ferrando: Trampolín a la Fama y me provocó escribir sobre ello.

En este post no voy a hacer una reseña del fenecido programa (que duró, si es que no me equivoco más de tres décadas en el aire), ni tampoco hablar de la historia del Negro, o de la maldición Ferrando (que dicen que afectó a los hijos del fallecido conductor y a quienes participaron de ese programa). Lo que voy a hacer es un breve comentario sobre los recuerdos que en este instante me han venido a la memoria.

Desde que me acuerdo, Trampolín a la Fama era EL programa de los sábados. Era impresionante porque duraba harto. Recuerdo que cambiaba de canal y cuando regresaba al cinco, lo seguían dando. Al principio no me gustaba, seguro porque no entendía, después cuando ya estaba un poquito más grande si lo veía por partes, con más interés.

Recuerdo que una vez Ferrando dijo que se iba y se fue. Recuerdo también los comentarios de gente que estaba feliz por la desaparición del programa (a Ferrando lo señalaban de hacer negocios con la miseria ajena y de burlarse de la condición de pobreza de los asistentes; muchos lo calificaban de chabacano para abajo) y los de gente que pedía su regreso (que aseguraban que lo que se veía allí era la realidad nacional. Recuerdo que al poco tiempo Ferrando regresó. Recuerdo a sus partners Leonidas Carbajal, Violeta Ferreyros, la Gringa Inga y Tribilín. Recuerdo también que Carbajal se murió y en su reemplazo ingresó Rubén, el hijo mayor de Ferrando.

Recuerdo también que el programa tuvo muchos cambios más. Ingresaron otros nuevos coanimadores, pero ya no era lo mismo. Me gusta recordar a Pancho Gutiérrez Miraval, un tipo que hacía la publicidad de unos muebles que auspiciaban al programa y que al final lo agarraban de punto, haciéndole muchas bromas. Recuerdo también a Otto de Rojas, que era el pianista del programa y a un viejito, muy, muy viejito, que tocaba el bajo.

Recuerdo que el programa un día terminó, con Ferrando entre lágrimas y el público diciendo que no se vaya. Un tiempo después el Negro se murió y miles salieron a las calles a acompañarlo hasta su última morada. Y recuerdo también que, pese a todo, desde que Trampolín salió del aire la programación de los sábados por la tarde nunca más fue la misma.




Video y foto: Youtube.com
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